Proyectos de conexión bioceánica en América Central

Por José Barbero. La ampliación del Canal de Panamá constituye probablemente el mayor proyecto de infraestructura de América Latina. No solo por el monto de la inversión – que supera los USD 5000 millones – y la estructura para financiarlo, como por el impacto que tendrá sobre los puertos de la región, sobre los de Estados Unidos y sobre los mercados marítimos mundiales.  Los buques que transiten por el canal ampliado podrán cargar hasta el triple de la carga que llevan en la actualidad.

El éxito que ha tenido el Canal, y el que se descuenta que tenga su ampliación, motiva también a otros países de la región a proponer proyectos alternativos de conexión a través del istmo centroamericano. El paso de las mercaderías brinda oportunidades de desarrollar actividades de valor agregado, en el ámbito de la logística e incluso en el de la producción manufacturera. En México se está planificando la Ruta Transístmica, que involucra la ampliación de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz y el desarrollo de un ferrocarril de 310 km uniéndolos. Su objetivo no es solo la conexión logística, utilizando infraestructuras existentes y mejorándolas, sino también actuar como un polo de desarrollo regional, atrayendo inversiones. El monto de inversión es estimado entre 4000 y 16.000 millones de dólares, incluyendo una mejora sustancial del ferrocarril y los puertos y el desarrollo de parques industriales y recintos fiscales.

En Honduras se propone unir puertos marítimos profundos del Caribe y del Pacífico mediante un ferrocarril de cuatro vías y un oleoducto, y posteriormente una carretera de alta capacidad. Una de las ventajas de este proyecto es la gran profundidad que tendrían los puertos (25 m en el Pacífico) que facilitaría la recepción de buques de grandes dimensiones (hasta 300.000 TPB). Una empresa China se encuentra realizando estudios de factibilidad. Se estima que la inversión podría ascender a 20.000 millones de dólares. Se prevé que el proyecto incluya desarrollos industriales, tal como refinerías y astilleros.

El Guatemala se está estudiando un puente terrestre denominado Corredor Interoceánico. Incluye carretera, ferrocarril de doble vía y tuberías. Se espera que tenga comunicación con parques industriales y zonas francas, actuando como un motor del desarrollo local. El costo de la obra superaría los 9000 millones de dólares. Los promotores privados se harían cargo de la adquisición de casi 4000 fincas para liberar la traza.

En Nicaragua se ha avanzado en el estudio de un Canal Interoceánico. Se trata de un ambicioso proyecto que incluye un canal navegable, puertos, oleoducto y ferrocarril. A diferencia de los anteriores no se limita a un puente terrestre sino que se propone construir un canal de gran calado, de 286 km, entre el Caribe y el Pacífico, para el cual existen varias trazas alternativas. También se incluye el establecimiento de dos zonas de libre comercio y la construcción o ampliación de un aeropuerto internacional en cada una de esas zonas. El monto del proyecto ha sido estimado en USD 40.000 millones. La gestión de este proyecto ha sido cedida en concesión a una empresa china, por 50 años.

Mientras el Canal de Panamá avanza hacia la finalización de sus obras de ampliación – prevista para 2015 – estos proyectos procuran brindar servicios similares, insertando a los países impulsores en corrientes de tráfico globales, lo que genera múltiples oportunidades de desarrollo. Los montos de inversión estimados son de gran magnitud –mucho mayor que los del Canal de Panamá– y es muy probable que los beneficios esperados en cada uno de ellos se apoyen en una misma demanda. En este tipo de competencia las mejores probabilidades de éxito suele tenerlas quien se lanza primero.   

Fuentes consultadas:

Lugo, Eduardo (2013) Rutas del comercio y puertos. En la Infraestructura en el Desarrollo

Integral de América Latina: tendencias y novedades en la infraestructura de la región. Bogotá, CAF