La recuperación de la inversión en infraestructura del transporte en América Latina

Por José Barbero. La infraestructura de transporte es uno de los componentes básicos para el buen desempeño de las actividades logísticas. Carreteras, puertos, redes ferroviarias, aeropuertos, vías navegables y pasos de frontera son el soporte físico de las actividades logísticas. En América Latina la dotación de infraestructura económica —de transporte y de otros sectores— ha tenido un rezago considerable, comparada no solo con los países desarrollados sino también con otras regiones en desarrollo. Este rezago obedece a diversas causas (CAF, 2011), siendo el bajo nivel de inversión una de las más relevantes. Durante la década de 1980 la inversión en infraestructura (todos los sectores) en América Latina fue del orden del 3,5% del producto interno bruto (PIB); se trataba básicamente de inversión pública. En la década de 1990 se produjo una fuerte retracción de la inversión pública, y la inversión privada —que se incrementó notablemente— no pudo compensar la caída: en conjunto el promedio fue de un 2,2% del PIB.

Al retraso histórico de la infraestructura en América Latina se suman las necesidades que impone un intenso crecimiento de las economías. Ambos requerimientos —superar el atraso acumulado y acompañar el crecimiento— conforman la denominada “brecha de infraestructura”. En los últimos años diversos análisis indican la necesidad de incrementar los niveles históricos de inversión, con el riesgo de que no hacerlo signifique un cuello de botella al crecimiento. Se propone que las inversiones en infraestructura se ubiquen entre el 5% y el 7% del PIB, correspondiendo al transporte aproximadamente la cuarta parte. Algunas de estas inversiones en transporte están orientadas mayoritariamente a la logística de cargas (puertos, algunas ferrovías, vías navegables), otras a infraestructura utilizada por la logística en forma compartida con otras actividades de transporte (carreteras, aeropuertos), y otras a actividades diferentes a la logística (por ejemplo, sistemas de transporte masivo de pasajeros).

Algunos trabajos recientes brindan datos sobre los niveles de inversión en infraestructura de transporte en América Latina. Aun cuando los datos son parciales, indican un franco proceso de recuperación: considerando 10 países, estimaciones de la Corporación Andina de Fomento y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe muestran un nivel de inversión del 1,2% del PIB en 2008, 1,4% en 2009 y 1,5% en 2010. Aproximadamente el 80% de esa inversión en infraestructura de transporte es pública y el 20% privada. No se dispone de una apertura por modo, pero el análisis sugiere que las carreteras son el gran impulsor de esta recuperación.

El Foro Internacional sobre Transporte (ITF, 2013) ha hecho importantes esfuerzos por estimar la inversión en otros países, particularmente los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El análisis del período 1995-2011 permite apreciar que en esos países la inversión en infraestructura de transporte se ha mantenido en torno al 1% del PIB a partir de 1995.

  • Algunos países muestran una clara tendencia creciente. Los de Europa central y oriental pasaron de aproximadamente 1% a principios del siglo XXI a casi el 2% en la actualidad, con fuerte orientación a las carreteras (90%); los de Australasia pasaron del 1% al 1,5%. 
  • Otros países han mantenido sus niveles de inversión estables: Europa occidental, Estados Unidos y la Federación de Rusia. En el caso de Europa occidental, en el orden del 0,9% del PIB y con participación creciente de las inversiones ferroviarias, que alcanzan el 40%. En Estados Unidos el nivel de inversión es menor, del orden del 0,65% del PIB, con una alta participación de las carreteras (del orden del 85%). En la Federación de Rusia la inversión media es del 1,45% del PIB y se destina a ferrocarriles en un 37%. 
  • El caso más notable de decrecimiento del nivel de inversión es Japón: entre 1995 y 2000 estaba en el orden del 2%; actualmente es el 1,2%. 

En el caso de los países de la OCDE es posible contar con una aproximación a las erogaciones en mantenimiento de la infraestructura de transporte, aunque los datos no están disponibles para todos los países y modos de transporte, y existen zonas grises en la imputación de los recursos a inversión y a mantenimiento. En términos generales, los recursos asignados al mantenimiento están aproximadamente entre el 40% y el 45% de los asignados a inversiones. Pocos países cuentan con registros de erogaciones en mantenimiento para todos los modos; en el caso de Francia, por ejemplo, es el 38% para 2010 (con más de la mitad de esos recursos asignados al mantenimiento ferroviario).

La estimación de los niveles de inversión y de mantenimiento en infraestructura de transporte presenta algunas dificultades importantes, particularmente ante la tendencia a la descentralización: una porción creciente de esas erogaciones las realizan entidades subnacionales (provincias, departamentos, municipios) con recursos propios o transferencias de los gobiernos nacionales, lo que dificulta el registro unificado. La participación privada también representa un desafío, ya que los valores no siempre se registran. Actualmente la inversión privada en infraestructura de transporte se concentra en puertos, aeropuertos y carreteras de alta densidad de tráfico, la pública en carreteras y pasos de frontera, y los mecanismos mixtos (asociaciones público-privadas) en ferrocarriles, vías navegables y sistemas de transporte urbano.

Fuentes consultadas:

CAF. 2011. La infraestructura en el desarrollo integral de América Latina: Diagnóstico estratégico y propuestas para una agenda prioritaria (IDeAL 2011). Bogotá, Corporación Andina de Fomento. http://publicaciones.caf.com/media/18342/infraestructura-desarrollo-amer...

ITF. 2013. Spending on Transport Infrastructure 1995-2011. Trends, Policies, Data. Foro Internacional sobre Transporte. http://www.internationaltransportforum.org/Pub/pdf/13SpendingTrends.pdf

José Barbero (Argentina). Especialista en planificación y políticas de transporte, con más de 30 años de experiencia profesional en América Latina, es geógrafo, con estudios de posgrado en economía y planeamiento del transporte en la Universidad de Toronto y el MIT. Se desempeñó como funcionario público y en empresas de transporte. Actualmente es consultor independiente y decano del Instituto Tecnológico Ferroviario de la Universidad Nacional de San Martín, Argentina.